domingo, 9 de septiembre de 2012

Conociendo las tierras de Gran Bretaña: Chester

Una ciudad que te transporta a otra época, perdida de las guías de Lonely Planet en las que tanto confío... y a solo 40 minutos en tren desde Liverpool, se encuentra Chester.

Es un gustazo pasear por unas calles súper pintorescas, con edificios de la época victoriana y arquitectura medieval que se han convertido en referente de la ciudad: las fachadas blancas y negras, estructuradas en hileras de casas en todas las calles, le dan un aspecto ordenado y acogedor. Las mismas calles en las que mercaderes sajones, noruegos, irlandeses y británicos intercambiaban bienes siglos atrás. Los antiguos hoteles tristemente reconvertidos en Primark, que un tiempo albergaron médicos que luchaban contra la peste.







Coincidimos además con el evento del año en la ciudad: las carreras de caballos! Gente vestida con sus mejores galas, o las peores, porque para gustos... nadie de Chester ni de los alrededores se quiere perder esta cita: apuestas, picnic, tacones, postizos y alcohol muuucho alcohol.



Decidimos no acceder a la catedral porque la entrada era bastante cara, y encontramos una alternativa low cost muy original y especialmente indicadas para los amantes de "observar a través de la mirilla":




En la que sí entramos y nos llamó poderosamente la atención fue la iglesia de St.John, la antigua catedral antes de que construyesen la actual. Cuando Inglaterra rompió lazos con la iglesia católica, mandaron disolver las órdenes y derrumbar iglesias por orden del rey. Debido a ello, solo se conservan algunos muros del ala suroeste de la iglesia original, que posteriormente fue levantada de nuevo pero siendo unos metros más pequeña de forma que ambas estructuras perviven en el tiempo para asombro de visitantes y curiosos. Nos quedamos perplejos al descubrir en unos de los arcos de las ruinas medievales, a más de 5 metros del suelo, un ataúd en cuyo interior puede leerse la inscripción "polvo al polvo".





Y para terminar nuestra visita, dimos un más que recomendable paseo por la muralla que rodea el casco antiguo de la ciudad, y que termina o empieza en el céntrico Eastgate Clock, este reloj es después del Big Ben, el reloj más fotografiado del Reino Unido. De estilo victoriano se mandó construir en 1897 para conmemorar el aniversario de la Reina Victoria..