El tratarse de un viaje de chicas, el reencuentro con amigas desde distintas partes del mundo, conocer nuevas compañeras trotamundos, todo en una ciudad tan mágica e inspiradora sin duda era favorable para que fuese un viaje inolvidable, y así ocurrió.
Nada más llegar a Estambul te golpea el ruido de una ciudad palpitante, llena de gente, de turistas, de trabajadores, de coches, autobuses, tranvías y todos los medios de transporte que uno pueda imaginarse, vanguardistas y auténticas joyas vintage como este funicular que conecta las zonas de mayor pendiente entre Karaköy y Meydani.
Lo siguiente que más me llamó la atención fue la forma de vida de la gente, las costumbres de allí, y me invadió una nostalgia tremenda al pensar que todo eso ya no existía en mi país, y me dieron unas ganas tremendas de protegerlo, de meterlo todo en una burbuja donde no pudiese corromperse, ni destruirse. Todo es pequeño comercio en la zona de la Old City, fruteros, panaderos, carniceros, electricistas, ferreteros, zapateros... maravilloso, en mi semana de vacaciones no eché de menos en ningún momento un Mc Donald's, ni un IKEA, ni un Lidl, ni Carrefour, ni nada parecido, los comercios son locales pequeños, regentados por la gente de toda la vida, con nombres y apellidos, con estrechas relaciones entre los vecinos. Ah! Los vecinos! Poder contemplar a gente cantando al tender la ropa en su balcón, o mujeres charlando de piso a piso a través de las ventanas en una noche espléndida, eso es algo que sólo valoramos cuando lo perdemos. ¿Cuántos tenemos relación hoy en día con nuestros vecinos? Sí, es cierto que los edificios parecen un tanto desaliñados, porque los dueños están más preocupados por mantener su casa reformada en el interior, que por la apariencia exterior de la fachada. ¡Maravilloso! Eso sí, nadie puede negar la limpieza de las calles, ni un papel fuera de la papelera, eso es ser civilizado y fuera de Europa. ¡Punto para ellos!.
Cuando se acercan las 5 de la tarde es otro de los momentos palpitantes, la llamada a la oración de los imanes desde las mezquitas, uno de los 5 momentos en que esto ocurre al día. Los desniveles de la ciudad promueven la difusión de los cantos entre mezquitas y es un momento realmente sobrecogedor.
La arquitectura de las mezquitas por supuesto podría merecer un capítulo aparte, pero para una mera aficionada como yo, os comentaré las 3 cosas que más me han llamado la atención:
- La altura de las lámparas, la iluminación sin duda contribuye al recogimiento y la meditación. Una de las cosas que más me llamó la atención, fue que a pesar de los muchos metros de altura que tienen las cúpulas, las lámparas cuelgan a unos escasos 3 metros del suelo.
- En todas las mezquitas que visité hay relojes de péndulo, hay muchas formas de indicar la hora por supuesto, pero esta opción que tiene función ornamental y práctica me sedujo enormemente por su variedad, los hay más o menos decorados, más o menos antiguos, pero todos son de pie con su correspondiente péndulo.
- No olvidemos que es un país con abrumadora mayoría musulmana, y en la cultura islámica el papel de las mujeres es muy distinto al de los hombres. No pueden compartir espacio en la mezquita (de hecho, antes era un lugar reservado a los hombres) por lo que ellas tienen una zona reservada en los laterales.
Y también una mención especial para la Mezquita Azul, que pese a lo sobrecogedor del edificio, no puede disfrutarse propiamente por la cantidad de visitantes que la frecuentan, y el intenso olor a pies de los mismos, que de forma penetrante le invaden a uno al entrar, yo me pregunto cómo deben sentirse los asistentes a dicha mezquita para rezar, al sentir que su sagrado templo es profanado de esta manera.
Por supuesto no se puede ir uno de Estambul sin terminar el recorrido por Aya Sophia, primero iglesia y luego mezquita, cuyo exterior no es especialmente atractivo, pero al entrar sencillamente faltan palabras para describirlo. Me gustó mucho la visita charlando con una amiga y llegando a la conclusión de que el único orden posible es que Aya Sophia fuera primero iglesia y luego mezquita, por una razón contundente: los cristianos nunca hubiesen utilizado las instalaciones de una antigua mezquita, la hubiesen destruido, y en su lugar construido una iglesia nueva, como símbolo de prepotencia y superioridad, como ha ocurrido históricamente.
Imagen detalle de la zona de rezo reservada exclusivamente para el sultán:
Y para el final dejo mi monumento favorito: las Cisternas de la Basílica (Basilica Cistern), porque te sumerge en un mundo de grandiosidad subterráneo elaborado meticulosa y magistralmente a partir de restos de otros edificios derruidos, porque la historia lo tuvo olvidado durante muuchos años y solo la cultura popular pudo mantenerlo vivo y sacarlo de nuevo a la vida pública, empezaron a investigar a raíz de que los locales hablaban de que había casas desde las que, a través de un agujero en el suelo, podían pescar! ¡Incluso el tamaño de los peces existentes en dicho aljibe está a la altura de las dimensiones del recinto! El misterio de las dos cabezas de medusas dispuestas alocadamente pero sin duda con un propósito hasta hoy desconocido, el árbol de los deseos, el sentir el goteo del agua filtrándose por las paredes en continua alimentación del depósito de agua, la tenue iluminación...es mágico.
Imagen detalle del árbol de los deseos:
Esto es un escuetísimo resumen de Estambul, en otro post comentaré la gastronomía turca y la ruta por Capadoccia, seguiremos informando!.



















