lunes, 30 de abril de 2012
Sociedad borreguista VS sociedad colaborativa:
Hace años se hablaba de modelos de sociedad individualistas y alienadas, provocados por fenómenos como las nuevas y reducidas tipologías de familia, el aumento de las viviendas unipersonales, y el modelo de negocio que se creó en base a eso: viajes para personas solas, comidas preparadas de una sola ración, etc...
Parecía que cada vez más, tendíamos a vivir solos, a ser independientes no ya de nuestro núcleo familiar, sino incluso de nuestro entorno, ya que en muchas ocasiones, las largas jornadas de trabajo, el estrés, el incremento de coste de la vida y el agotamiento físico y mental, dificultan las relaciones sociales.
Los actuales acontecimientos parece que nos incitan cada vez más a la indiferencia social, a las políticas de, permitidme la expresión "cada uno salva su culo". Parece que cuando los gobiernos aprietan, cada uno debe jugar sus cartas, mirando hacia abajo para que el chaparrón pase de largo sin empaparle, aunque otros compañeros, pacientes, conocidos, etc... no tengan la misma suerte.
Si recogemos y contabilizamos este tipo de comportamientos individuales, tendremos como resultado, lo que yo denomino la sociedad del borreguismo, una sociedad en que como no nos gusta lo que nos cuentan en los medios, optamos por apagar la radio, el ordenador o la tv, mejor no saber más, porque todo es un caos... Pero señores, el desconocimiento y la indiferencia no hacen invisible el caos, de hecho lo alimentan.
Asistimos resignados a las políticas restrictivas, la explotación laboral, la corrupción y... si no cambiamos de canal o cerramos esa página web, solo nos queda el derecho al pataleo.
Pero, en mi irracional optimismo, me doy cuenta de que no todo es caos y resignación, veo que hay gente trabajando para construir nuevos modelos de sociedades colaborativas, que luchan contra la producción con fecha de caducidad, promueven la reutilización y la compartición de recursos para hacer un futuro más sostenible. Gracias a ello nos encontramos con vecinos que comparten lavadora, para reducir gastos y optimizar el consumo y la compra de electrodomésticos, o el horno, o la conexión wifi, o el coche para ir a trabajar 4 personas en el mismo coche y no en 4 coches diferentes, con el gesto energético, económico y
el impacto medioambiental que supone.
Me recuerda las relaciones que mis abuelos tenían con sus vecinos, donde todos se conocían, se ayudaban y colaboraban para conseguir una existencia mejor para todos. Y dejo una pregunta en el aire: ¿cuántos de vosotros conocéis el nombre de 2 de vuestros vecinos?
Aquí os dejo un optimista enlace que desmuestra que, frente a la sociedad del consumo irracional y la obsolescencia, un futuro mejor es posible:
http://www.yorokobu.es/la-economia-de-la-colaboracion/
martes, 24 de abril de 2012
- "Ancha es Castilla ni falta que me importa".
Hace unos días casi por casualidad, me topé con una exposición de Elena Blasco donde descubrí un universo de creaciones divertidas, irónicas, extravangantes, sorprendentes y altamente imaginativas, que me recuerdan los garabatos y la visión que teníamos de las cosas de la vida cuando éramos niños.
A medida que avanzamos en la exposición vamos creciendo con la artista, y podemos compartir con ella sentimientos como el amor, la riqueza personal, las relaciones sociales e incluso la visión del trabajo y de la vida cotidiana.
La expresión "Ancha en Castilla ni falta que me importa" creo que resume a la perfección lo que la artista intenta transmitir en su obra: unas creaciones libres, donde deja volar su pensamiento, se ríe de todo empezando por sí misma y lo materializa en multitud de expresiones diferentes (dibujos, esculturas, collage, fotografía, decoración...). Juega con los opuestos: algo tan blando como la espuma, convive con algo tan duro como el hierro de forma armónica en una escultura que representa una melena.
En definitiva, no tiene limitaciones. Incluso los límites de los cuadros son difusos y sus obras salen del lienzo para culminar en esculturas, o viceversa.
Aquí os dejo en imágenes algunas de las obras que tuve la oportunidad y el placer de contemplar en directo:
Fuente: www.elenablasco.com
martes, 17 de abril de 2012
Andamos entre patas
Me despierto de madrugada con una sed espantosa, me levanto y voy a la cocina a por un vaso de agua con paso zombie y un ojillo medio cerrado para no desvelarme, a esas horas en que las calles aún no están puestas.
Una vez calmada mi sed, regreso a la cama y entonces ¡zas! Mi pequeño dedo meñique del pie queda separado del resto de dedos por la pata de una silla que horas antes habría cumplido alguna función, pero que ahora no consigo recordar, para dejar hueco en mis pensamientos para la madre de mi mala suerte. El dolor me deja enrrabietada y me paro a pensar qué narices pintaba la silla, respiro profunda y lentamente hasta que se me pasa la ira y vuelvo a dormir.
A la mañana siguiente me despierto con un leve dolor recordatorio y me paro a pensar en lo curioso que me resulta cómo las cosas cosas cotidianas, precisamente por ser habituales carecen de atención, claro ejemplo son las patas, que en su más amplio significado nos sostienen, nos aguantan y nos desplazan en incontables momentos de nuestra vida.
Recuerdo un artículo que me llamó mucho la atención hace tiempo: hubo alguien que más allá de pensar en las funciones definidas e inventadas de las patas, pensó aprovechar la energía cinética que desprendemos al andar recogiéndola en unas baldosas inteligentes, que funcionan como generadores de electricidad. De esta forma los transeúntes son los responsables de generar la energía que a su vez alimenta las farolas para iluminar su trayectoria por la ciudad, un plan redondo que siempre ha estado ahí, pero que a la mayoría de los ojos ha pasado totalmente desapercibidos y es que un acto tan cotidiano como andar apoyados en nuestras ilustres patas autodenominadas piernas (quién sabe si para diferenciarnos del resto de seres vivos), puede convertirse en el inicio de todo un proceso revolucionario, ecológico y energético.
Aquí os dejo el enlace:
http://www.guardian.co.uk/environment/2010/may/16/laurence-kemball-cooks-ethical-pavegen
martes, 10 de abril de 2012
Primeros momentos naturales
Una extraña responsabilidad me embarga...¿qué es lo primero que quiero contar?
Visto los tiempos que corren y dada mi mente irracionalmente optimista, me gusta pensar que con todo el caos que nos rodea, aún podemos apreciar mejor los pequeños detalles que nos permiten seguir mirando al frente, como aquellos que nos muestra la naturaleza.
Es importante saber qué no nos gusta para ir perfilando, poco a poco, el camino que nos guiará hacia lo que realmente deseamos.Yo no pienso que el sentido de la vida radique en la búsqueda de la felicidad, prefiero pensar que hay multitud de momentos de felicidad a lo largo de nuestra vida, y que nuestro día a día se debe fundamentar en disfrutar al máximo de todos ellos. Mi ejemplo más reciente de estos momentos fue mi visita al Valle del Jerte, que como buena extremeña es un orgullo mostrar.
Visto los tiempos que corren y dada mi mente irracionalmente optimista, me gusta pensar que con todo el caos que nos rodea, aún podemos apreciar mejor los pequeños detalles que nos permiten seguir mirando al frente, como aquellos que nos muestra la naturaleza.
Es importante saber qué no nos gusta para ir perfilando, poco a poco, el camino que nos guiará hacia lo que realmente deseamos.Yo no pienso que el sentido de la vida radique en la búsqueda de la felicidad, prefiero pensar que hay multitud de momentos de felicidad a lo largo de nuestra vida, y que nuestro día a día se debe fundamentar en disfrutar al máximo de todos ellos. Mi ejemplo más reciente de estos momentos fue mi visita al Valle del Jerte, que como buena extremeña es un orgullo mostrar.
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