martes, 17 de abril de 2012

Andamos entre patas


Me despierto de madrugada con una sed espantosa, me levanto y voy a la cocina a por un vaso de agua con paso zombie y un ojillo medio cerrado para no desvelarme, a esas horas en que las calles aún no están puestas.

Una vez calmada mi sed, regreso a la cama y entonces ¡zas! Mi pequeño dedo meñique del pie queda separado del resto de dedos por la pata de una silla que horas antes habría cumplido alguna función, pero que ahora no consigo recordar, para dejar hueco en mis pensamientos para la madre de mi mala suerte. El dolor me deja enrrabietada y me paro a pensar qué narices pintaba la silla, respiro profunda y lentamente hasta que se me pasa la ira y vuelvo a dormir.

A la mañana siguiente me despierto con un leve dolor recordatorio y me paro a pensar en lo curioso que me resulta cómo las cosas cosas cotidianas, precisamente por ser habituales carecen de atención, claro ejemplo son las patas, que en su más amplio significado nos sostienen, nos aguantan y nos desplazan en incontables momentos de nuestra vida.

Recuerdo un artículo que me llamó mucho la atención hace tiempo: hubo alguien que más allá de pensar en las funciones definidas e inventadas de las patas, pensó aprovechar la energía cinética que desprendemos al andar recogiéndola en unas baldosas inteligentes, que funcionan como generadores de electricidad. De esta forma los transeúntes son los responsables de generar la energía que a su vez alimenta las farolas para iluminar su trayectoria por la ciudad, un plan redondo que siempre ha estado ahí, pero que a la mayoría de los ojos ha pasado totalmente desapercibidos y es que un acto tan cotidiano como andar apoyados en nuestras ilustres patas autodenominadas piernas (quién sabe si para diferenciarnos del resto de seres vivos), puede convertirse en el inicio de todo un proceso revolucionario, ecológico y energético.

Aquí os dejo el enlace:
http://www.guardian.co.uk/environment/2010/may/16/laurence-kemball-cooks-ethical-pavegen

No hay comentarios:

Publicar un comentario