miércoles, 22 de agosto de 2012

Conociendo las tierras de la Gran Bretaña: Southport parte 2

Tras llegar al mirador del final de Southport Pier, recorremos el camino en dirección contraria y nos encontramos con un pequeño paraíso del ocio al más puro estilo Boardwalk Empire: el muelle con suelo de madera, barcos de vapor, barcas de alquiler, merenderos donde comer un perrito, un helado o tomar una pinta, salones de espejos donde hacerse la típica foto megagordo, o largo y estrecho cual espaguetti; atracciones para los pequeños y salas de juego para los mayores. Eso sí, todo en un ambiente muy cuidado, que se ve aún más favorecido porque de repente se han ido todas las nubes y se ha quedado un espléndido día de verano:









Después dimos una vuelta por una de las avenidas residenciales, repleta de mansiones victorianas reformadas:




Tras un rato paseando por el césped impolutamente cortado, las flores exquisitamente plantadas y las barquitas con forma de cisne del muelle, una empieza a plantearse que quizás guarde cierto parecido con El Show de Truman, pues todo tan estético que parece un decorado... por ello decidimos volver al "centro urbano" y difrutar de una típica taza de té.

El sitio ya lo habíamos "fichado" al poco de llegar: desde Lord Street vimos en el primer piso de un edificio victoriano las letras que anunciaban un salón de té con cierto aire antiguo, y allí que fuimos a parar:
No pudimos dar más en el clavo: tras subir unas estrechas y empinadas escaleras (cómo no, con moqueta) llegamos al Tea Room Nostalgia, un gran salón repleto de mesas, con unas camareras con cofia y delantal al más puro estilo años 30: plantas, vidrieras, sillas antiguas... todo te transportaba a esa época.
El ambiente tan acogedor, una cuidada selección de tés servidos con gran amabilidad y unos precios muy asequibles, nos hicieron disfrutar de un final redondo para una tranquila tarde de verano.






martes, 21 de agosto de 2012

Conociendo las tierras de la Gran Bretaña: Southport parte 1


Me considero un tanto hedonista y como tal necesito sacar tiempo para dedicarlo a los placeres mundanos, el mío sin duda es viajar, y ahora que me encuentro en Reino Unido quiero descubrir los rincones de esta tierra.

Cámara en mano y tras media hora de tren desde Liverpool (26,6 km) y 4,60 libras de billete (i/v), llegamos a Southport, un pueblo costero en el noroeste de Gran Bretaña.
Tras bajar del tren, lo primero que llamó mi atención fueron las galerías de estilo victoriano que conducen a tiendas escondidas de antigüedades y pequeñas cafeterías donde disfrutar de un buen té.



Dichas galerías conducen a la calle más concurrida del pueblo: Lord Street, al parecer el príncipe Louis-Napoléon Bonaparte vivió en esta calle en 1846, antes de convertirse en emperador de Francia en 1851. Sólo un año más tarde, inspirado en su estancia en la ciudad, puso al barón George Haussman a trabajar el rediseño de la ciudad de París y gran parte del centro medieval de la capital francesa fue sustituido por amplias avenidas arboladas, caminos cubiertos y salas de juego, al igual que Lord Street, aquí os dejo algunas fotos de esta calle, para que busquéis similitudes:






Otra zona ineludible en cualquier visita turística es el Southport Pier, que con una longitud de 1,1 km es el segundo muelle más largo de Gran Bretaña, pero tranquilos, para los que no les apetezca la caminata hasta el mirador del final con preciosas vistas al mar de Irlanda, hay dos opciones de transporte público: un moderno tranvía y un tren turístico con un toque más tradicional que recorre además otros puntos de la ciudad.




Tras llegar al mirador del final del muelle nos encontramos con la típica cafetería con vistas y oh! Sorpresa, máquinas tragaperras! eso sí, todo muy vintage. ¿Por qué a los ingleses les gusta tanto jugar?







sábado, 4 de agosto de 2012

¿Qué convierte una casa en un hogar?


Estoy en un momento de transición en mi vida: tras tomar la decisión de venirme a vivir a Liverpool todo ha sido una sucesión de experiencias diferentes, por suerte cuando llegas te encuentras una ciudad con todo esto:

Gente amable, que se esfuerza por entenderte y que les entiendas, cines con asientos reclinables.
Parques escondidos entre edificios.
Iglesias con verdadera función social: comedores, restaurantes, incluso zonas de escalada!

Monumentos que recuerdan pasadas tragedias ocurridas, para que siempre seamos conscientes de lo ocurrido y no volvamos a cometer los mismos errores.

Es una de las ciudades con mayor cultura musical, los niños en el colegio no aprender a tocar la flauta, sino a tocar la batería, el teclado, la guitarra...de esta forma se motivan en descubrir distintos estilos musicales, en explorar a autores y grupos y abrir su mente.

Ciudad de mezclas, de emigrantes e inmigrantes, de gente trabajadora y humilde, con ansias por seguir creciendo, por resurgir en cada época, y por hacerlo de una forma responsable y duradera.

Pero precisamente porque ahora soy un inmigrante, siento la necesitad de ubicarme, de encontrar mi huequito en esta ciudad.

El primer paso fue encontrar casa, ardua tarea que en muchas ocasiones desanima, pero que al final siempre llega, y encuentras ese piso dispuesto a acogerte, pero claro, ahora tienes que hacerlo cálido, confortable, seguro, vamos, un hogar.

La primera tarea fue comprar los utensilios y ropas de casa para hacerlo habitable: sábanas, mantas, toallas, platos...pero con eso se consigue sólo hacerlo habitable, hoy me he dado cuenta de que lo que marca el cambio de "habitable" a "hogar" son, una vez más los pequeños detalles: la costumbre de dejar las llaves en la entrada, el olor a café recién hecho en una cafetera italiana, mi sitio en el sofá...mmm ya me voy sintiendo más a gusto en este lugar! :)

Aquí os dejo algunas fotos de mis paseos por Liverpool: